La Coordinadora 28J se concentró para denunciar las últimas pintadas tránsfobas

Foto @amancay_amets

Hoy estamos aquí denunciando las pintadas que durante el fin de semana alguien realizo en la Ikastola Umandi, desde la coordinadora 28J de Gasteiz consideramos que dichas inscripciones sintetizan a la perfección el clima de violencia que estamos teniendo que soportar en las últimas semanas.

Unas pintadas sobre una bandera LGTBI+ realizada por el alumnado en el patio de su centro escolar, que hacen una mención a Franco y que pretenden insultar y despreciar al colectivo trans*, un discurso que trasciende el muro en el que fue realizado y que pretende asentar un odio hacia las personas disidentes sexo-génericas, unos mensajes que ultimamente se están repitiendo y alentando en nuestra sociedad y que debemos rechazar y combatir.

Determinadas personas, blancas, burguesas, heterosexuales y cis están aprovechando el contexto de la ley trans para expresar el odio al colectivo de personas trans, están difundiendo falsedades para legitimar e impulsar este tipo de ataques, así lo evidencian los datos que diferentes organizaciones están aportando. Este argumentario absolutamente reaccionario ha sido asumido por un Partido Socialista al que hacemos responsable político de la transfobia que estamos conociendo últimamente.

Los derechos de las personas trans son derechos humanos y como tal deben ser reconocidos sin titubeos. Son derechos que evitan que este colectivo tenga que someterse reiteradamente a someterse a la mofa, la burla y el desprecio porque sus datos registrales no coinciden con su imagen.

Defender los derechos de las personas trans* en las instituciones es necesario para evitar que un colectivo del que son parte personas jóvenes desprotegidas, migrantes, sin asistencia médica, con la tasa de exclusión laboral más alta, y una de las tasas de esperanza de vida más baja, siga teniendo que vivir en soledad, o siendo obligadxs a poner fin a su propia vida vida que se hace invivible por el entorno hostil al que se nos somete.

Los derechos de las personas trans* reconocen una asistencia sanitaria universal y pública, igual que para el resto de la población. Son derechos que reconocen la realidad del género en el que vive y con el se expresa cada persona, entre o no en conflicto con el género que le fue asignado, sin tener que someterse a juicios externos patologizantes. No obliga a nadie a iniciar procesos de transición, como el derecho al aborto no obliga a nadie a abortar, ni el derecho al divorcio a divorciarse.

Los derechos trans* son derechos humanos, no son derechos solamente para las personas trans* sino para toda la población, es por ello que no basta con reclamarlos, es también necesario defenderlos y exigirlos.

Trabelos, sarasas, marikas, tortilleras, marimacho,…. Ahora tenemos la versión 2.0 de la mofa y el insulto tranformers como ponía en las pintadas de Umandi, o postmodernas o unicornios como habitualmente tienden a llamarnos desde los movimientos trans excluyentes.

Nuestros colectivos y comunidades se hacen fuertes en la lucha, nunca dejaremos de organizarnos y de preparar la autodefensa desde los márgenes, y así seguir construyendo los mundos donde nuestras vidas sean realmente, plenamente, vivibles.

El lunes es 28J, os esperamos a las 19,00 en la Virgen blanca.